Asaltan de madrugada la Caja Rural de Lerma y roban más de 60.000 euros

Los cacos hicieron un trabajo «muy profesional», de forma silenciosa y discreta. De hecho, ninguno de los vecinos del Paseo de los Mesones (antigua N-I Madrid-Irún) y alrededores escucharon el más mínimo ruido mientras los ladrones forzaban la puerta trasera para acceder al interior de la sucursal de la Caja Rural de Lerma. Tras reventar la caja fuerte y abrir el dispensario de billetes de la oficina lograron un botín que según las fuentes consultadas supera los 60.000 euros, si bien la entidad no reveló la cantidad de lo sustraído.


El golpe se produjo entre la noche del jueves y la madrugada del viernes a una hora que la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil trata de determinar. Las precauciones que tomaron para no ser vistos ni oídos revelan que tenían muy bien planeado el golpe. Para empezar, demostraron su destreza en este tipo de asaltos con la elección de su objetivo. La oficina de la Cajaviva Caja Rural de Lerma se encuentra en un edificio aislado -no tiene pegado ningún otro inmueble- cuyos pisos superiores pertenecen a la propia entidad y no están habitados. De modo que el estruendo que pudieran haber hecho para abrir la puerta de entrada y la caja fuerte no fue percibido por ningún vecino.
La manera y el lugar por donde entraron también demuestran que no era la primera vez que cometían un robo de esta naturaleza. La puerta principal de la oficina está situada en el Paseo de los Mesones, la vía que atraviesa la Villa Ducal de norte a sur, por donde pasaba la antigua Nacional. Los ladrones eludieron utilizar ese acceso, porque hubieran llamado la atención de cualquier transeúnte o automóvil que pasara por la avenida. Así que eligieron la entrada trasera, situada en la calle Luis Vives, frente a un gran chalé de tres plantas que está deshabitado, demostrando de nuevo tener perfectamente ideado el robo. Lo que menos necesitaban eran miradas indiscretas desde alguna ventana cercana.
La puerta que eligieron les proporcionaba otra ventaja. Al estar emplazada en un pequeño portal de dos por dos metros, los delincuentes evitaban estar a la vista de cualquier vecino. De manera que trabajaron con bastante tranquilidad para forzar la cerradura de ese acceso y colarse en el interior. Una vez dentro camparon a sus anchas, porque además se cuidaron muy mucho de desactivar las alarmas antes de empezar a moverse por la sucursal.
Su principal objetivo era la caja fuerte. No se trata de una cámara acorazada como las que salen en las películas sino un arca anclada al suelo. El modo en que la abrieron no ha trascendido, pero la cantidad de polvo que algunos testigos observaron por la mañana permite deducir que utilizaron taladros u otros utensilios similares para reventarla. También forzaron los dispensarios de billetes de la sucursal y finalmente lograron reunir un botín de más de 60.000 euros. Al parecer también trataron de violentar el cajero automático, si bien éste funcionó durante la mañana de ayer.
Se da la circunstancia de que en esta época la Caja Rural ha de tener liquidez para afrontar los pagos a los agricultores que acuden a por las ayudas de la PAC.
Los empleados de la entidad fueron quienes ayer por la mañana dieron la voz de alarma al acudir a sus puestos de trabajo. Se encontraron toda la oficina patas arriba y llamaron rápidamente a la Guardia Civil. Hasta allí se desplazaron patrullas del Puesto de Lerma así como de la Policía Judicial de la Compañía de Aranda de Duero, que dirige la investigación.
Los agentes inspeccionaron el interior de la sucursal en busca de cualquier vestigio que pudieran haber dejado los delincuentes, huellas, restos de ADN, etc. Para ello fueron especialmente meticulosos a la hora de analizar las puertas y objetos que forzaron, por si hubieran quedado marcadas por los dedos de los ladrones.
Por el momento la Guardia Civil no ha podido determinar cuántos atracadores protagonizaron el golpe ni la hora exacta a la que lo hicieron. Para ello numerosos agentes se entrevistaron con los vecinos por si pudieran haber oído algo de madrugada. Asimismo, revisarán las cámaras de seguridad de los negocios situados en las inmediaciones con el fin de dar con el vehículo en que se desplazaron los delincuentes. En este sentido, el sitio que eligieron para el robo les ofrecía una vía de escape muy segura, ya que la A-1 se encuentra a escasos metros del lugar del golpe.
La Benemérita ignora la procedencia de la banda, pero todo apunta a que su origen está lejos de la provincia, quizás en Madrid, lugar que muchos grupos criminales utilizan como centro de operaciones para después golpear en territorios próximos y de fácil acceso, como es el caso de Burgos.

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Comentarios (1)

  • Robo

    Y yo pregunto, ¿Porque tengan que acudir al aviso de robo habiendo trascurrido algunas horas y estando la zona mas o menos tranquila,pueden aparcar donde les de la gana?.

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