La corrupta Corte de los siglos XVI y XVII

En un viaje de Semana Santa a Lerma, Teo Palacios redescubrió la figura del duque de Lerma y captó su atención, comenzó a documentarse y se dio cuenta de que en la historia de este valido real había material para escribir más de un libro.

Así, mientras acababa el último pasaje de su primera novela, Hijos de Heracles, Teo Palacios se topó en Lerma con la que ahora es ya su cuarta obra y que mañana presenta en la Villa Ducal, El trono de barro. En ella se cuenta la vida de Francisco de Sandoval y Rojas, el primer duque de Lerma, desde que hereda su casa y descubre que está completamente arruinado hasta su ascenso y posterior caída a manos de una facción liderada, entre otros, por su primogénito, Cristóbal.
Teo Palacios es un escritor a tiempo parcial nacido en Dos Hermanas, Sevilla. Con cuatro novelas en el mercado, reconoce que vivir de la escritura «es una quimera que pocos pueden permitirse pero yo soy un afortunado porque todos mis trabajos están relacionados con la escritura». Además de robarle tiempo a amigos, a la familia y al sueño para poder escribir sus libros, colabora como entrevistador y articulista en varias revistas, también es entrevistador y contertulio en programas de radio y realiza labores de asesoramiento en editoriales. Asimismo, imparte cursos y talleres literarios y es director ejecutivo del Máster de Narrativa de la Universidad Pablo de Olavide.
Buscando tranquilidad, Palacios viajó hasta Lerma, un pueblo que califica como «precioso», y allí, en las rutas turísticas que realizó, redescubrió la figura de este personaje, el duque de Lerma. Emplea el verbo ‘redescubrir’ porque, como él mismo reconoce, «todos conocemos su figura, sabemos que fue un personaje importante pero la mayoría lo hemos relegado al olvido». De hecho, uno de los aspectos que más ha querido destacar en El trono de barro ha sido la vida personal de Francisco de Sandoval, la relación con su esposa, con su hijo, esos elementos que se pierden en la historia. Teo Palacios aprovechó sus visitas a la Villa Ducal para documentarse y comprar todos los libros necesarios en la oficina de turismo del pueblo.

Saltos en el tiempo

Espartanos, profecías mayas, los reinos de taifas... Todas sus novelas tienen un elemento común, la historia y el pasado como contexto. Con El trono de barro se mantiene en esta línea. El proceso de documentación es uno de los aspectos que le decantan por este tipo de literatura, ya que reconoce que disfruta mucho durante ese trabajo, aunque admite que es duro y largo. Hace siete años comenzó a trabajar en la figura del duque de Lerma y para ello ha leído más de 50 libros y artículos y ha tenido la suerte de poder consultar «documentos de uno de los secretarios reales en los que consignaba todo lo que ocurría en la Corte, también he accedido a un listado de los diferentes servidores de la casa de la reina Margarita o a los archivos de la casa de Medina Sidonia, en Sanlúcar de Barrameda», explica.
Desde que leyó, con diez años, El corsario negro de Salgari, se ha sentido atraído por la novela histórica y, además de disfrutar con la documentación, considera que este tipo de literatura es importante porque «ayuda a las personas a recordar lo que fuimos y a reflexionar sobre lo que somos en la actualidad. El trono de barro nos ayuda a darnos cuenta de que estamos gobernados por los mismos que hace cuatro o cinco siglos y que siguen haciendo con nosotros lo que quieren», reflexiona.
Esta historia de intereses, traiciones y corrupción podría ser una trama totalmente contemporánea y el autor coincide en esta afirmación. Recuerda como no hace mucho tiempo, en el programa Hoy por Hoy de la Cadena Ser, se comparaba al duque de Lerma con Rodrigo Rato. «En realidad, habría que comparar a Rato con el duque de Lerma porque este fue el artífice del pelotazo urbanístico con la compra de edificios a precio de saldo en Valladolid y el traslado de la corte hasta esta ciudad desde Madrid, por presión del duque para amortizar su compra», explica el autor, Teo Palacios.

Un gran ladrón

Al analizar al principal personaje de su novela, Palacios concluye que «fue un gran ladrón de España rodeado de grandes ladrones. Aunque no todo lo que hizo fue malo, logró pacificar el imperio español y se opuso a la expulsión de los judíos pero sí es cierto que fue un personaje corrupto que se enriqueció a costa de todos sin importarle absolutamente nada», resume el autor. El trono de barro es una novela prácticamente fiel a la realidad, «el 90% de lo que aparece es real», explica Palacios, por lo que esta es una oportunidad para descubrir, de forma amena, la figura de un personaje tan nombrado y, a su vez, tan desconocido

Etiquetas: lerma, parador, libros, duque

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