«Ser alcaldesa me anima aún más a participar en los actos festivos»

Celia Izquierdo es, desde el pasado 24 de mayo, la primera alcaldesa en la historia de Lerma. A sus 31 años, afronta el reto de liderar el ayuntamiento de la villa lermeña «con muchas ganas, mucha energía y sobre todo ilusión». Reconoce que en los primeros días como regidora no ha salido nada, «estoy en el Ayuntamiento en jornada continua de mañana, tarde e incluso a veces de noche».

A pesar de su pasión por los viajes, desde la toma de posesión el pasado 13 de junio, ha trabajado «del tirón, desde el primer momento». Mientras tenga deberes encima de la mesa no contempla tomarse unos días de asueto, pero en cuanto tenga una jornada menos cargada de trabajo u obligaciones sí que se planteará una escapada.
Su perfeccionismo y dedicación completa a sus deberes como alcaldesa de Lerma son encomiables; no obstante confiesa que «si algo lo puedo hacer hoy, aunque no sea urgente, no voy a esperar hasta mañana». Desconoce si esa norma va implícita en el juramento que aceptó el día de su nombramiento, pero está seguro que va dentro del que se hizo prometer a sí misma.
El tema de las fiestas está «prácticamente planeado». El anterior equipo de Gobierno dejó contratada una buena parte de las fiestas y desde el nuevo Ejecutivo han solucionado «pequeñas cosas» y el tema de los toros, cuyo contrato se rubricó hace varias semanas. Aunque reconoce que van a ser unas fiestas «diferentes», confiesa que tiene ganas de que las actividades programadas salgan bien, que los vecinos de Lerma se diviertan y que no se repitan problemas de años anteriores relacionados con la seguridad.
De pequeña recuerda sus vacaciones «siempre la primera quincena de julio con mis padres y mi hermana, que podría decir que es mi ‘mejor amiga’». Cuenta que tanto ella como su hermana, tres años menor «éramos más de camping que de hotel». Además de su fervor por la playa y de la montaña, desde pequeñas se sintieron atraídas por el arte y la cultura, de los lugares donde clavaban las varillas y los vientos para acampar. El afán por los viajes, que tanto su padre como su madre les inculcaron desde bien pequeñas, ha germinado hasta estos días. Recuerda también que pasaban una temporada en Gumiél del Mercado, a 14 kilómetros de Aranda.
Junto a las escapadas y estancias en el pueblo de sus padres, también recuerda con mucho cariño los veranos en Lerma, donde se divertía con su grupo de amigas de siempre, «que a pesar de que cada una haya tomado un camino distinto, siempre vas a volver al pueblo y tener con quien estar».
Ha trabajado en el sector hostelero, en una agencia de seguros, como profesora de clases particulares y en 2011 decidió emprender su propio negocio como autónoma. Pero su triunfo en las urnas le ha obligado a abandonarlo. En uno de los primeros plenos de la recién estrenada legislatura se aprobó que la labor del alcaldía iba a ser de dedicación exclusiva, a diferencia de años anteriores, cuando esta era exclusiva pero con ciertas actividades marginales. Desde el grupo Independientes por Lerma consideraron que todos los esfuerzos de la alcaldesa debían estar centrados en «mejorar el municipio y la vida de sus habitantes».

Comprometida.
Celia Izquierdo es una apasionada de la villa ducal. A pesar de haber nacido en Aranda de Duero, siempre ha fijado su residencia en Lerma, excepto cuando tuvo que emigrar forzosamente a Burgos para estudiar una ingeniería de Caminos, Canales y Puertos en la Universidad. Tras dos estancias fuera de nuestro país, concretamente en la ciudad francesa de Metz y en Nueva York (Estados Unidos), ahora se ha vuelto a asentar en Lerma, donde sigue participando en cada acto y evento que tiene lugar.
Desde hace casi veinte años forma parte del grupo de teatro ‘La Hormiga’, participando en todas las ediciones, y van ya dieciséis, de la Fiesta Barroca de Lerma. Además es miembro de la ‘Afrancesada’, asociación que cada año, a finales de mayo o principios de junio, recrea la batalla del Cura Merino, afrenta histórica enclavada dentro de las hostilidades que el pueblo español mantuvo con el Imperio Napoleónico durante la Guerra de la Independencia, hace más de 200 años. También colabora con la ‘Trinchera Titiritera’, integrada dentro del ‘La Hormiga’ y especialista en malabares y en espectáculos con zancudos y diablos. Compagina su puesto de primer edil además con el grupo de voluntariado ambiental de Lerma, que trabaja en pro de la protección y mejora de la naturaleza que rodea el municipio. «Si la situación lo requiere, yo me apunto a un bombardeo», bromea.
Aclara que participa en todos esos eventos y asociaciones «porque me gusta y me divierte», además de defender la idea de que «hay que hacer lo máximo por nuestro pueblo, participando en todos los actos que se programen». Su posición como alcaldesa no va a cambiar esta idea de colaboración, sino que la ha reforzado y afianzado más si cabe.
Junto a todas estas colaboraciones, ha sido voluntaria durante varios años en la ONG Ingeniería Sin Fronteras, implantada a nivel nacional e internacional. En el caso de Celia Izquierdo, colaboraba desde la delegación que la organización tiene en la capital burgalesa, donde regulaba y controlaba las jornadas de Comercio Justo, impartía cursos de bioconstrucción, de desarrollo, o estaba integrada dentro del grupo de trabajo de Energía. Todas estas acciones estaban centradas en atender labores educativas y de concienciación hacia los sectores más desfavorecidos.

Etiquetas: lerma, celia

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0
Sus comentarios están sujetos a moderación por un administrador.
terminos y condiciones.