La corte barroca visita Lerma

La Villa Ducal rememora los fastos que el Duque organizaba para agasajar al rey Felipe III / Desfiles, actuaciones y talleres abren el XXII Mes del Barroco

Cae la tarde junto al arco de la cárcel de Lerma y una procesión inicia la fiesta que el duque de Lerma ha preparado para agasajar a la corte de Felipe III.

Desde el Palacio Ducal que el monarca ha mandado construir para atender las necesidades de su valido, Francisco de Sandoval y Rojas espera junto a su esposa la llegada de los malabaristas, los enanos saltarines, los diablillos y la tarasca y los encargados de poner en marcha los fuegos de artificio que tanto gustan a los nobles. Sin llegar a pisar la plaza del pueblo atiende a los nobles que agasajan al duque con un baile de la época. Corre el siglo XVII en la Villa de Lerma y dan comienzo tres días de fiesta para olvidar la decadencia en la que ha sumido a un reino en el que antes no se ponía el sol.
Cuatro siglos después de aquel momento histórico, los vecinos de Lerma recuerdan este fin de semana la grandeza de las fiestas barrocas que el valido de Felipe IIII, el Duque de Lerma, celebró en la Villa Ducal para atraer la atención de los nobles y hacer olvidar al pueblo las miserias que les tocaba vivir en una España decadente y ausente de victorias en el campo de batalla. Un año más, los vecinos de Lerma se volcaron en recrear unas fiestas en las que eran partícipes y que se han convertido tras más de una década en el atractivo cultural estival de la población castellano y leonesa, informa Ical.
Los actos de la Fiesta Barroca comenzaron el viernes coincidiendo con la caída del sol. Desde el arco de la cárcel partió una comitiva formada por un gran dragón articulado seguidor por una sonora batucada que hizo las delicias de paseantes y vecinos. No faltaron los malabaristas, los zancudos y los gigantones; también propios de la época que se consigue recrear. Seguidos, la corte de nobles ataviada con los trajes de la época. Ellas con pomposos vestidos y obligada peluca y ellos con zapato y camisa de gala. Todos demostraron sus dotes en el baile barroco que ha conseguido que los bailarines hayan sido reclamados para participar en otros festivales barrocos en distintos puntos del país.
Mercado barroco
Y como toda buena fiesta que se precie, en Lerma no faltó el mercado. En esta ocasión barroco. Más de una veintena de puestos se concentraron en las calles aledañas a la plaza mayor para ofrecer al visitante artesanía en madera e hierro, productos naturales para la salud, manjares de todos los tiempos llegados desde las Islas Baleares, complementos que nunca pasan de moda y hasta grafias árabes. Todos los puestos permanecerán en horario de mañana y tarde hasta hoy domingo, fecha en la que quedará clausurado el mercado y la fiesta.
Durante todo el fin de semana el programa incluye, además del desfile barroco en el que más de 100 vecinos se implican para que luzca en todo su esplendor, al visitante le aguardan actuaciones de malabares y pintacaras, baile de zancudos y gigantones y la plato estrella: la representación nocturna de La dama boba, de Lope de Vega.

Etiquetas: lerma, fiesta, barroco

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