El corazón de la calle Mayor

Es, junto a la antigua ermita de la Piedad, uno de los inmuebles más emblemáticos de la Calle Mayor de Lerma, una vía urbana que no hace tanto era un hervidero de gentes de la villa y de la comarca que entraban a diario en sus muchos establecimientos de hostelería, alimentación, muebles, bancos y comercio en general y de los que hoy cuelgan carteles de ‘cerrado’ o ‘se alquila’.


La crisis no ha tenido piedad con esta calle empedrada, unida a la vida de los vecinos de la comarca del Arlanza. Y ahí, en medio de la misma se alza la conocida como Fonda Martín, un singular y espaciosos edificio que conserva en su fachada principal una placa que deja constancia del por qué de su existencia: Casa de Ramón Santillán González, militar diputado por Burgos. Ministro de Hacienda y primer gobernador del Banco de España. Lerma 1791- Madrid 1863. Lo que muchos no sabrán es que el propio Ramón Santillán, que mandó construir la vivienda, no llegó a residir en ella al morir el mismo año en el que se finalizaba la obra. El edificio, de dos plantas, y con una hermosa y amplia terraza, ha estado desde los años 20 del siglo pasado  vinculado a la hostelería y alojamiento. Los herederos de Ramón Santillán alquilaron el edificio al matrimonio formado por Adrián y Albina que lo destinaron a fonda. Allí se han celebrado los almuerzos de bodas, bautizos, comuniones, fiestas de cuadrillas, de quintos, de cazadores, reuniones de empresarios... Para la comarca fue durante muchas décadas un referente en ese tipo de celebraciones que se hacían en la primera planta. Finalmente, las hijas de este emprendedor matrimonio compraron el inmueble hacia los años 80 siguiendo con la actividad hostelera, y más recientemente como establecimiento de turismo rural.
Ahora, otro matrimonio emprendedor ha decidido dar un nuevo giro al uso del edificio, con una filosofía más actual y, tras unos meses de trabajos, abrirán  sus puertas mañana sábado como restaurante, en la primera planta, y bar en la baja que se completa con la terraza. Se abre así también una oportunidad para dinamizar la Calle Mayor de la villa y ver si el efecto dominó funciona y ésta vuelve a recobrar su vitalidad de antaño, como también espera Carlos Ruiz, familiar de la única hermana propietaria del inmueble que aún vive.
El arandino Gustavo González Ruiz y la catalana Francis Moruno de la Gala -que han jugado con sus apellidos para dar nombre al establecimiento: Galoria- han embalado muebles, cuadros,  lámparas, botellas, copas, manteles... y han  aterrizado en Lerma para emprender un nuevo proyecto en el que tienen puestas muchas expectativa por el peso histórico y geográfico de la villa. No son ajenos a este mundo de la hostelería y el turismo rural; al contrario, llevan años en él y de hecho, regentan una casa rural en Terradillos de Sedano y hasta hace unos meses, el restaurante de Valdelateja. Aéste han renunciado buscando otro emplazamiento con más oportunidades para ellos como profesionales y para su hijo adolescente, pero sin renunciar a su deseo de vivir en el medio rural cerca de la naturaleza. En Aranda, donde los padres de Gustavo regentaron un restaurante, también miraron algo pero al final parecían predestinados a quedarse en el edificio que mandó construir para sí el insigne lermeño Ramón Santillán.
Con un estilo vintage, en el que cada rincón aporta al conjunto su propia particularidad, Gustavo yFrancis ha creado un ambiente íntimo, cómodo y agradable, tanto en la planta primera donde está el restaurante como en la baja, donde se ubica el bar, con una barra muy peculiar y donde todo el material es reciclado. Aquí se nota la mano de restaurador de Gustavo, ya que si bien estudió cocina y se formó profesionalmente en la hostelería siendo jefe de cocina de diversos restaurantes en Barcelona, también durante un tiempo se dedicó a la restauración de muebles. Él ha dado ese toque de antigüedad a muebles y decoración que no lo son tanto, pero que por eso mismo, parecen tan naturales a la vista del cliente. Por su parte, Francis también ha sido gobernanta prácticamente toda su vida. Ambos forman un buen tanden para sacar adelante este nuevo proyecto. También, la cocina será peculiar, tanto en el bar como en el comedor, siguiendo el buen resultado que les dio en Valdelateja. El primer plato se simplifica y no se elige, será un plato de entremeses de elaboración propia y cambiando en función de los meses del año y los productos propios de temporada: el segundo sí será a elegir.
 Además, completarán esta actividad con música en directo, actuaciones teatralizadas, proyecciones de cine en la terraza... Dicen que quieren aprovechar el potencial cultural de Lerma. Con la cautela propia de quien sabe de negocios y de las posibilidades que ofrece el medio rural, Gustavo y Francis no quieren lanzar las campanas al vuelo, pero si toda va como desean, no descartan ampliar el negocio ofertando alojamiento en el futuro. De momento, han contratado a 6 personas.

Gente en la conversación

Comentarios (4)

  • Pilar

    Mucha suerte con este nuevo proyecto!!

  • Nicanor

    He notado buenas vibraciones, suerte...ah! y muy ricos pinchos.

  • lermeño43

    Se pasan mucho con los precios,¿a donde vais?mas vale que les bajeis o no comereis el turron de verano y el de navidad ni de coña.

  • ee

    Por casualidad nosotros – pareja aleman de mayor edad – estuvimos en ese bar el viernes pasado cuando „Galoria Bar“ fue inaugurado.
    Agradecimos a vosotros, Gustavo y Francis y deseamos buena suerte a Ustedes!

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