Los delegados de zona de los donantes de sangre se plantan

«Hemos puesto el cargo a disposición de la Junta. De momento estamos ahí pero ya les dijimos que si nos buscan sustituto mañana mismo lo dejamos tranquilamente». Así resume Teodoro Cabornero, delegado de la zona de Roa de Duero la Hermandad de Donantes de Sangre, el monumental cabreo que tienen un importante número de delegados de zona de la provincia que se sienten ninguneados y abandonados en sus funciones y han presentado su renuncia al cargo.


Teodoro Cabornero, que dice actuar de portavoz en nombre de, al menos, los delegados de Aranda de Duero, Lerma, Huerta del Rey y Villadiego«más algunos más que están en dudas y en el momento de la asamblea provincial -celebrada el pasado 24 de enero- no dijeron nada» entre los que asegura que reina un descontento y un malestar enorme. Una cita organizada por la nueva directiva, con Paco del Amo al frente, de la que cuestionan su nula repercusión y su escaso poder de convocatoria entre los representantes institucionales. «El anterior presidente, Pablo Isidro Torres, tuvo que dimitir en junio porque le estaban moviendo continuamente la silla. Aquí como en todos los lados hay gente que tiene aspiraciones. Y la verdad es que ahora el perfil es bajísimo», manifiesta.
Por otra parte, la gota que ha colmado el vaso, para hacer su denuncia pública, fue una entrevista publicada por DB el domingo 25 de enero con la directora del Centro de Hemoterapia y Hemodonación de Castilla y León (Chemcyl), Lydia Blanco, en la que sacaba pecho del aumento de un 2% de donaciones conseguido este año y hacía gala de recorrer un millón de kilómetros al año para captar clientes.
Para Cabornero es inadmisible que en todo el artículo no haga ni una sola mención a las hermandades de sangre provinciales, a las que considera las verdaderas artífices de las donaciones. «Esta señora está encantada de haberse conocido y no hace ni una sola mención ni una nota, ni al Banco de Sangre de Burgos, ni a los delegados de la provincia que somos los que hacemos el trabajo sucio, estamos con la gente en la calle a pie de obra, hablamos con ellos para que vayan a donar y para fidelizarles. Un trabajo oscura y altruista que no se reconoce», lamenta.
En cualquier caso Cabornero justifica el abandono en masa que se ha producido en la gestión que viene haciendo el Chemcyl, con continuos recortes por cuestiones económicas, que consideran que están repercutiendo negativamente en las donaciones.
Para ellos una de las decisiones más lamentables, a pesar de que ya lo advirtieron previamente, es la supresión de la jornada dominical de extracciones para pasarla a lo sábados, lo que ha provocado una importante pérdida de bolsas
«La gente está acostumbrada al domingo por en el medio rural los sábados son días en los que se hacen muchas cosas.Y se han perdido ciento y pico donaciones en Aranda y entre Lerma y las delegaciones otras 300. El problema es que Todas las ideas y planteamientos que presentamos no nos hacen ni caso», recrimina.
Además evidencia que les han recortado en el piscolabis que ofrecen a los donantes para recuperar fuerzas, que además del bocadillo prefabricado incluía patatas fritas y frutos secos «que antes nos pagaban y ahora nos lo han quitado». También si antes los días de donación una furgoneta con megafonía recorría los pueblos de la zona de influencia para animar a la gente a acudir a donar, ahora tan solo se hace el llamamiento en el punto de extracción.

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