Quince años de fiesta barroca

Entrevista con Ernesto Pérez.

Quince años de fiesta barroca, que se dice pronto.
Éramos más jóvenes, con más gente y con mucha ilusión y , al comenzar el nuevo siglo y el nuevo milenio, pudimos hacer realidad el viejo sueño de recuperar para Lerma las fiestas barrocas que desde nuestra villa deslumbraron a Europa.

¿Viejo sueño?

Era una vieja idea que rondaba en todos los componentes del grupo desde que pusimos en escena, primero en la plaza de toros y al año siguiente en el Corral de Comedias de Almagro, "La Burgalesa de Lerma", texto que Lope de Vega escribió en Lerma para dar a conocer las fiestas barrocas que el Duque organizó en Lerma el año 1613.

¿Podías explicarnos el proceso para esta restauración?

Lógicamente la primera tarea fue investigar cómo fueron y qué elementos se utilizaban. No fue una labor complicada, porque existe una amplia documentación de la época. Las fiestas que el Duque organizó en 1617 para la Traslación del Santísimo a la Colegiata y la inauguración del Palacio y principales monasterios fueron probablemente las más importantes y las más duraderas de cuantas se celebraron en Europa. Para que siempre fueran recordadas encargó a los principales relatores de la época, Pedro de Herrera, Francisco Fernández del Caso para que minuciosamente narrasen su celebración. A través de sus textos los investigadores actuales han profundizado en el conocimiento, importancia política y social de aquellas grandes e irrepetibles celebraciones festivas. Lo difícil no era conocer, sino recuperar.

¿Una vez conocida la fiesta cómo intentáis recuperarla?

Hemos intentado ser fieles y seleccionar lo que entraba dentro de nuestras posibilidades. Nunca faltaban los desfiles y procesiones. Las calles y plazas se transformaban con colgaduras, tapices y arquitecturas efímeras. Sólo podemos ornamentarlas con colgaduras que las Amas de Casa se encargan de llevar a cabo. Siempre intervenían, y hemos procurado ser fieles, el elemento caótico con diablos y tarasca; el elemento alegórico con gigantones y, en ocasiones, enanos, el festivo con malabares y el desfile y danza cortesana. Intervenían también congregaciones religiosas, militares y cofradías de artesanos, algo que sólo sería posible con la participación de mucha más gente.

¿Resultó difícil la introducción de estos elementos?

Fue una odisea. Contábamos con una subvención de Adecoar. Después de mirar precios, con esta ayuda podíamos comprar tres gigantones. Había que hacer algo. Fuimos a la ciudad fallera de Valencia; después de recorrer muchos talleres, encontramos a precio de saldo seis cabezas de gigantones que se habían retirado sin estrenar . En Lerma miembros del grupo, con esfuerzo y creatividad, se encargaron de hacer el armazón y las chicas de confeccionar el vestuario. Esa fue otra. Necesitábamos mucha tela para vestir gigantones, malabaristas, pueblo... Un viaje a tierras andaluzas y un empresario, amigo de uno de los mejores colaboradores del grupo, nos llenó gratuitamente la furgoneta de las telas que considerábamos más apropiadas. Había que hacer auténticos malabares para afrontar tantos gastos. Con esfuerzo y mucha ilusión todo fue coser y cantar, sobre todo, coser.

He comprobado que no das nombres. ¿Es intencionado?

Intento evitarlo porque seguramente me olvidaría de alguien y principalmente porque sé que, quienes más trabajaron. no buscaban protagonismo alguno, lo hicieron desde el anonimato.

¿Ha evolucionado la fiesta o más bien se ha estancado y se ha vuelto excesivamente repetitiva?

Por supuesto que fue evolucionando. Ha aumentado, y mucho, la participación de los malabarista, gracias a los jóvenes de distintas generaciones que se han encargado de enseñar a los más niños. Hoy Lerma es el pueblo con más malabaristas de toda la región. Se ha introducido la tarasca, cuyo autor, con ayuda, trabajó gratuitamente, aunque no era lermeño. Y, sobre todo, se ha confeccionado el vestuario barroco más espectacular de cuantos intervienen en eventos similares. Aquí de nuevo tengo que resaltar la ilusión de quienes cosen, cantan y danzan y, con sus danzas fuera de Lerma, hacen posible que podamos afrontar parte de los gastos de nuestra fiesta. Como consecuencia de los recortes, hemos tenido que prescindir de uno de los festejos más importantes: el juego de cañas. Tenemos la suerte de poder contar con la batucada que da brillantez a nuestros desfiles. Sí, la fiesta siempre cambia algo, aunque lógicamente conserve el mismo formato. La obra de teatro, por ejemplo, siempre es distinta y este año tenemos un mercado barroco que espero sea muy distinto y mucho más atractivo para todos. Habrá talleres y juegos infantiles, cetrería, que siempre es llamativa, y unos "puesto s "mucho más cuidados. Será la principal novedad de este año.

¿Con que momento se queda de estos quince años de fiesta?

Son muchos los momentos y vivencias. Importante siempre es el teatro en Santo Domingo. Para mí fue especial la representación de "Fuenteovejuna" de Lope con más de cincuenta actores, casi la mitad con texto o "El Engañao" de Martín Recuerda . De los personajes masculinos que intervenían en estas obras sólo queda en el grupo un actor. Por distintos motivos lo han dejado ocho actores masculinos. Es muy difícil que aquello vuelva a repetirse. Se han incorporado jóvenes con grandes cualidades interpretativas, pero los estudios, ahora, y el trabajo, más tarde, harán imposible su continuidad. Preparábamos estas obras para representarlas solamente en la fiesta barroca, como hacemos hoy, pero entonces compensaba porque el público acudía masivamente. Ha disminuido mucho el número de espectadores, por eso hoy el momento más especial es el sábado por la noche, cuando con cansancio, pero con alegría, salimos todos a saludar, porque hemos logrado que la fiesta se haya realizado un año más.

¿Cómo se ha financiado la fiesta durante estos años?

Durante muchos años el Ayuntamiento se hacía cargo de los gastos. Presentábamos las facturas de todo lo que habíamos gastado y teníamos la tranquilidad de saber que ellos lo iban a pagar. Dulzaineros de Lerma, que entonces eran del grupo, no cobraban, ni tampoco los de "Espliego" de Villadiego, que estuvieron viniendo diez años. Era una norma. Si buscábamos colaboración gratuita, y sin ella no hubiéramos podido llevar a cabo la fiesta barroca, debíamos actuar todos gratuitamente.
Los últimos años hemos tenido más dificultades económicas. Cuando no hay ayuda de la Diputación, y sólo la hemos tenido un año, los gastos corren a cargo del Ayuntamiento y de La hormiga, aproximadamente a partes iguales.

¿Qué futuro augura a esta fiesta?

Difícil respuesta. Todo depende de la colaboración vecinal, hay un grupo de jóvenes y de niños con mucha ilusión. Sería una pena que desapareciese. Hay un grupo reducido de adultos que llevan el peso fuerte de montaje de los distintos elementos, sería una pena que, al ser pocos, se cansasen. Necesitamos que no sea sólo La hormiga quien cargue con la responsabilidad de la fiesta. Quizás la solución sea crear una fundación en la que participen asociaciones, peñas, hosteleros.... Y que cada uno se haga cargo de uno de los elementos que intervienen. Entre todos es más fácil. A La hormiga nos desborda, somos pocos y cada vez más mayores. Si los jóvenes, que se han incorporado, viviesen en Lerma..., pero sabemos que no va a ser así. Personalmente me gustaría llegar a la fiesta barroca de 2017, cuatrocientos aniversario delas fiestas barrocas más importantes de cuantas se han celebrado en Europa y, con la ayuda de las instituciones, celebrar una fiesta barroca por todo lo alto. Lerma, por tradición y contar con unos años de experiencia, bien se lo merece.

Gente en la conversación

Comentarios (2)

  • Adela

    El director del Grupo de Teatro la Hormiga no quiere resaltar ningún nombre. Pero desde luego hay que decir uno muy alto y claro para que esta fiesta se haya realizado durante quince años. Con muchísimo trabajo y entusiasmo. "ERNESTO". muchas gracias por dar a este pueblo tanto. Gracias por tu trabajo desinteresado. GRACIAS POR QUERER TANTO A ESTE PUEBLO.

  • Mª Antonia Temiño

    Fiesta Barroca. Quien te ha visto y quien te ve.
    Esto ya no se parece en nada a las grandes fiesta que daba el Duque.
    Y del teatro…

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