Los franceses, vencidos por el ímpetu del Cura Merino y los lermeños

  • Lerma recreó este fin de semana aquel mayo de 1808 en que tras la invasión de la villa, los galos sufrieron el envite del conocido guerrillero

francesada miguel angel- 2Correo de Burgos / A la caída de la tarde del viernes, las tropas francesas ocuparon el pueblo de Lerma, cuyas llaves le fueron entregadas al invasor. La bandera tricolor ha ondeado desde ese día en lo alto de la puerta de acceso, el Arco de la Cárcel, desde donde el comandante francés promulgó el dañino bando por el que se imponía a la población unas nuevas normas que regirían desde entonces la vida de los lermeños.

Así comenzaban este fin de semana en la Villa Ducal los actos que rememoran los hechos acaecidos aquel lejano día del 21 de mayo de 1808, en el que las tropas napoleónicas entraron en la localidad como parte de la invasión que sufrió todo el territorio español. Actos que a lo largo del fin de semana han trasladado a lugareños y visitantes a algunos de los momentos sufridos por la población lermeña en aquel 1808, gracias a la ambientación y la presencia de un buen grupo de personajes que, uniformados a la sazón, dieron vida a una de las más cruentas luchas vividas en la provincia.

Así, en la noche del viernes, la tropa ocupante ya realizó las pertinentes rondas de vigilancia acompañados por lermeños 'afrancesados', ya que si bien el desenlace final fue fatal, muchos españoles de la época no vieron con malos ojos la ocupación.

Sin embargo, el malestar fue en verdad, generalizado, lo que provocó muchos altercados con la población civil que desembocaron en condena de fusilamiento al día siguiente. El sábado amaneció con el campamento francés ya instalado en la plaza ducal donde el público fue testigo de las labores de reclutamiento e instrucciones de los nuevos soldados, dando paso a una ronda de saqueos para el público infantil y otras en busca de enemigos que acabaron en duelos.

A media tarde, el punto más álgido de la representación: la batalla, en la que fusileros, artillería y tropa 'gabacha' de a pie, se enfrentaron contra el Cura Merino y sus leales, alzándose éstos con la victoria entre los vítores de los asistentes, ante quienes desfilaron hasta la plaza de los mesones, donde se fusiló a varios prisioneros franceses. Asimismo, se logró recuperar la puerta de la villa, lo que entre jolgorio trajo consigo la sustitución de la bandera invasora por la española.

Homenaje

La jornada dominical estuvo dedicada a los desfiles victoriosos por toda la villa, los cuales concluyeron con el tradicional y emotivo homenaje ante su tumba, al héroe de la batalla, Jerónimo Merino Cob, más conocido por todos como el Cura Merino. Los actos concluyeron con una visita a la localidad de Villoviado a la casa de Merino y un vino español.

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0
Sus comentarios están sujetos a moderación por un administrador.
terminos y condiciones.