Un foco del suelo en contacto con un cojín provocó el fuego de Tordómar

  • El informe entregado por la Guardia Civil a la jueza de Lerma que instruye el caso advierte también que la chimenea propagó el incendio

Correo de Burgos / La tragedia de la casa rural de Tordómar, en la que murieron seis personas, entre ellas tres menores, en la madrugada del pasado 22 de febrero, fue provocada por el calor que desprendió un foco de iluminación del suelo en contacto con un cojín de poliuretano que acabó ardiendo al contacto con esa fuente térmica. Así lo dictamina el informe técnico realizado por el departamento de investigación de incendios y labor criminalística de la Guardia Civil, el cual fue entregado ayer a la jueza de Lerma que instruye el caso, según informó el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJ) con sede en Burgos.

Ese dossier de la Benemérita, de más de 200 páginas, establece también que la chimenea de la estancia de la planta baja donde se inició el fuego actuó como elemento propagador del mismo lo que acabó agravando el alcance del suceso.

La reciente investigación desmonta totalmente la primera de las hipótesis que hablaba de la posibilidad de que una chispa de la chimenea hubiera sido el detonante. Esa idea es la que se manejó tan sólo unas horas después de que tuviera lugar la tragedia tras los primeros estudios de los agentes de la Guardia Civil.

Tras la recepción del dossier, la jueza titular de Lerma responsable de la causa todavía no ha cerrado la investigación y deberá acordar alguna diligencia más antes de resolver si hay responsabilidad en este incendio y por parte de quién, o se trata simplemente de un accidente desafortunado.

Noche fatal
Los hechos se produjeron en la madrugada del pasado sábado 22 de febrero cuando una llamada al 112, en torno a las 02.30 horas, alertó del incendio que estaba teniendo lugar en el interior de la casa rural Ribera del Arlanza en la pequeña localidad burgalesa.

Uno de los huéspedes, concretamente el esposo de una de las fallecidas y padre de dos de los niños muertos, se percató de la gravedad de los hechos mientras el resto de la familia dormía. Él mismo logró pedir socorro por una de las ventanas, mientras intentaba escapar para alertar a los vecinos de la localidad. Acudió al bar que está situado a tan sólo unos metros y que por fortuna permanecía abierto. Allí un grupo de cinco personas, cuatro hombres y una mujer, no dudaron en salir corriendo al rescate.

Mientras, dos patrullas de la Guardia Civil llegaban procedentes de Lerma y Roa.

El familiar, junto con los vecinos y los efectivos policiales, entraron a la vivienda para intentar rescatar a las personas que permanecían en el interior. Trataron de ayudarse de dos escaleras para acceder al piso más alto a través de las ventanas y las terrazas y rompieron los cristales para que el humo pudiera salir hacia el exterior. A pesar de intentarlo todo no pudieron hacer nada por la vida de seis de los ocupantes de la casa.

El incendio acabó con la vida de todas ellas, entre las que había tres niños con edades comprendidas entre los cuatro y los seis años. Además, resultaron heridas otras cinco personas, todas ellas miembros de la familia Medio, procedente de Asturias y Madrid que se disponían a pasar el fin de semana para celebrar el cumpleaños de la abuela.

Los fallecidos fueron María José Medio Bozmediano, de 59 años; dos de sus hijas, María Medio Fernández, de 36 años y Almudena Medio Fernández, de 35; y tres menores de entre 4 y 6 años: dos hermanos S. F. M. y C. F. M. y su prima M. F. M.

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