La Pasión Viviente de Lerma estrena escena y Jesuscristo

Correo de Burgos/Después de 28 años, es un hecho que la representación lermeña de la Pasión Viviente está más que consolidada como evento que mueve a cientos de personas a visitar la Villa Ducal en estas fechas para asistir a la representación.

A esa realidad, este año se ha visto favorecida por la benevolencia climatológica que con temperaturas agradables ha hecho que las calles y plazas lermeñas se hayan visto inundadas por visitantes que buscan en la comarca de Arlanza su cultura popular, su paisaje, gastronomía, sus buenos caldos y su patrimonio artístico. El resultado ha sido una buena ocupación de pernoctaciones, con satisfacción entre hosteleros profesionales y propietarios de casas rurales, quienes apuntan que es «bastante mejor que el pasado año». En el mismo sentido se expresan los industriales de bares y restaurante, los cuales están satisfechos con las ventas.

Este año, y tras veinticinco ediciones consecutivas, Jesús Cano Palacios, ha pasado la cruz a Víctor González García. Desde hace unos diez años, Jesús, afirmaba que era «el último año», pero una labor tan poco gratificante como es la de trasladar una pesada cruz durante un trayecto de cerca de dos kilómetros, no ha encontrado relevo fácilmente. Al esfuerzo físico hay que sumarle sobre todo las inclemencias del tiempo, que exceptuando este año, ha sido generalmente ‘día de perros’ en los que no han faltado hielos, agua, granizo y sobre todo mucho frío. Algún año, Cano, ha tenido que ser asistido con principios de congelación.

A la caída de la tarde, en la plaza de Santo Domingo, ha comenzado la representación con la Última Cena y las dudas del Sanedrín. Los Arcos han sido el escenario majestuoso para la representación de la Oración en el Huerto de los Olivos, la Traición de Judas y el Prendimiento de Jesús por los soldados romanos. En el camino hasta el palacio de Caifás, el silencio de los asistentes, roto por clarines y tambores, empieza a poner el toque dramático de la representación que, tras las tres negaciones de Pedro y el desentendimiento de Pilato, se hace palpable en un grito unánime que sale del pueblo, «crucifícale, crucifícale».

Empieza el camino al Calvario jalonado por escenas que los evangelios nos relatan. El Encuentro con María y las Santas Mujeres, Simón de Cirone, la Verónica, salpicado todo el trayecto por las Tres Caídas en la que Jesús, exhausto por el sufrimiento de una pesada cruz, cae en medio de un gran silencio en el que el párroco de la localidad hace su reflexión religiosa para dar sentido a la escena. Ya en la plaza de toros se representó el climax de la tragedia. La Crucifixión, el lanzazo de Longinos, el Descendimiento, el Santo Entierro y la Resurrección. Como todos los años la Pasión Viviente se enriquece con un acto nuevo que esta edición fue el encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús. 

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0
Sus comentarios están sujetos a moderación por un administrador.
terminos y condiciones.