El hormigonado de Castrovido llegará al 92% en noviembre

La ausencia de presupuestos estatales no impediría la ejecución del proyecto porque se financia a través de «créditos comprometidos»

Los trabajos de hormigonado de la presa de Castrovido ya han alcanzado el 90% de ejecución y llegarán al 92% «a finales de noviembre». Lo confirmaba ayer el jefe del Área de Proyectos y Obras de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), Ramón Pérez-Cecilia, convencido de que esta faraónica intervención estará «prácticamente terminada» en «septiembre de 2017». Similar es la estimación del portavoz de la Comisión de Seguimiento, Dositeo Martín, tras constatar que se está trabajando «a toda máquina» para cumplir con los plazos previstos.

Aunque ambos apelan a la cautela y optan por no vender la piel del oso antes de cazarlo definitivamente, lo cierto es que comparten una visión optimista al respecto. En este sentido, Martín ve viable que el embalse entre en funcionamiento «a finales del año que viene o principios de 2018». Al mismo tiempo, tampoco descarta que el hormigonado «se cierre al 100%» en este ejercicio, y si no «faltará muy poco».

Satisfecho tras comprobar que «en algunos sitios ya se han coronado los 70 metros de altura de la presa», Martín valora de forma muy positiva las «pruebas de resistencia» sobre el hormigón para garantizar la seguridad de la infraestructura. De hecho, asevera que los niveles de exigencia en este apartado están «muy por encima» de otros proyectos similares.

El remate final de la actuación, una vez concluido el hormigonado, llegará con los trabajos sobre los túneles de la central hidroeléctrica y la introducción de dos turbinas generadoras de energía. Visto el ritmo actual de las obras, Martín confía en que no surjan contratiempos. Aunque nunca se sabe, pues recuerda el «retraso que hubo al principio» de los trabajos de hormigonado por la carencia de cenizas, «una materia prima fundamental» para la construcción del muro.

Inversión al 86,5%
El buen ritmo de las obras corresponde en gran medida a la solvencia económica actual, sin altibajos por el momento. Según detalla Pérez-Cecilia, hasta la fecha se han invertido 199 de los 230 millones de euros presupuestados. Es decir, se ha gastado ya el 86,5%. Así pues, el también director de las obras de la presa precisa que a lo largo de este año se han destinado 13 millones de euros, mientras que para el próximo ejercicio se ha reservado una partida de 26 millones.

¿Puede verse afectado el proyecto por la carencia de un Gobierno estable con los Presupuestos Generales del Estado (PGE) en el aire? En principio, «salvo recortes» inesperados -un factor sobre el que nadie «se puede aventurar»-, no hay de qué preocuparse, ya que las obras se financian a mediante «créditos comprometidos», subraya Pérez-Cecilia. Aún con todo, prefiere mantener la prudencia porque «no se puede hacer ninguna cábala».

Martín, por su parte, recalca que la ausencia de Ejecutivo no es óbice para acabar, dado que se trata de una «obra de interés general» con 12 años a sus espaldas y muchos quebraderos de cabeza para todas las partes implicadas. Por lo tanto, reitera que «aunque no hubiese presupuesto (...) siempre habrá una partida disponible» para encarar con garantías la recta final.

La comisión «baja la guardia» tras 12 años de «presión social»
«Se ha peleado mucho por este proyecto». Con estas palabras, el portavoz de la Comisión de Seguimiento de las obras de la presa de Castrovido, Dositeo Martín, retrocede en el tiempo para recordar las luchas vecinales en la cuenca baja del Arlanza para exigir la construcción de una infraestructura de abastecimiento acuífero capaz de hacer frente a las avenidas. Durante estos 12 años de obras interrumpidas y el trágico accidente en el que fallecieron cuatro operarios en 2011, la Comisión ha vigilado con lupa los trabajos para «presionar» a la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) y a las administraciones pertinentes ante los incumplimientos sistemáticos en materia de plazos y los constantes incrementos presupuestarios.

Por fortuna, los tiempos parecen haber cambiado a mejor y el sprint final de la obra se aprecia con otros ojos. «Se ha bajado la guardia», asegura Martín, incapaz de ocultar su orgullo por el apoyo de sus vecinos, artífices de que el embalse vaya a entrar funcionamiento -como tarde- a partir de 2018. En el recuerdo quedarán las épocas de «presión social» a las ex ministras de Medio Ambiente, Cristina Narbona e Isabel Tocino, o cuando «llegamos a reunir a 4.000 personas en una manifestación».

El hecho de que la Comisión ya no esté tan encima del organismo de cuenca y de los poderes públicos tampoco quiere decir que se haya desvinculado del proyecto. Martín continúa al tanto de todos los avances, hasta el punto de conocer -siempre que se le pregunta- el porcentaje de ejecución del hormigonado y los detalles técnicos de los trabajos que todavía quedan por realizar.

Etiquetas: lerma, arlanza, castrovido

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