El nivel del Arlanza baja y solo se mantiene la alarma en Peral

Los residentes en la cuenca del Arlanza respiraron ayer más tranquilos al poder comprobar a simple vista cómo iba bajando el nivel del río, que el viernes y el sábado inundó casas y tierras tanto en la parte alta como en la baja. De hecho, la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) solo mantenía ayer la alarma en Peral,

localidad en la que se ubica la última estación de aforo del tramo burgalés de la cuenca, al seguir rebasando los 3,25 metros de nivel. En el resto de los pueblos afectados empiezan a recuperar la normalidad, pero muy poco a poco: en Lerma se han suspendido las clases hoy tanto en el colegio como en el instituto (edificio en el que ayer todavía no se podía entrar) y la carretera de Burgos a Roa sigue cortada a la altura de Escuderos, en Santa María del Campo.
Las localidades más afectadas ayer seguían siendo las que se ubican entre Lerma y el límite con Palencia, aunque con diferencias entre ellas. La alcaldesa de la Villa Ducal, Celia Izquierdo, explicaba ayer por la mañana que el nivel y el caudal habían bajado considerablemente, pero al haber construido la CHD un malecón entre el Arlanza y las piscinas, colegio e instituto, el agua se quedó estancada. Así que pidieron permiso a la confederación para abrir tres aliviaderos y poder desaguar. Apartir de ese momento la zona empezó a recuperar su aspecto habitual, pero el acceso al instituto seguía siendo imposible. «Sabemos que ha entrado el agua pero no sabemos cuánto. El viernes dejaron lo más valioso protegido en sitios con cierta altura, pero habrá que ver si ha sido suficiente», señaló Izquierdo, matizando que, en cualquier caso, se habían suspendido las clases. El colegio de Infantil y Primaria Pons Sorolla no se inundó, pero a última hora de la mañana se consideró oportuno suspender las clases. Una vez que el Arlanza vuelva a su cauce, analizarán hasta cuánto ascienden los daños, «pero eso, de momento, es secundario», dijo Izquierdo. En cualquier caso, es de prever que sean cuantiosos porque en el pabellón deportivo el agua «llega a la cintura».

Menos tensión

Poco más abajo, el alcalde de Puentedura, Gonzalo Moral, explicaba que ya no había peligro. «Baja con mucha fuerza y la zona recreativa sigue anegada, pero no es lo de ayer [por el sábado]», señalaba, destacando que los vecinos estaban empleados en achicar y limpiar, dado que se inundaron bastantes casas.
Más tranquilos estaban también en Tordómar, donde lo peor llegó a última hora del sábado. Inmaculada Sierra, la alcaldesa, explicaba ayer a mediodía que «el sábado estuvo subiendo todo el día y ahora el caudal sigue siendo impresionante, pero ya se nota la bajada». Ayer por la tarde quedaban «las típicas balsas», especialmente en las casas más pegadas al río, que quedaron anegadas. «Ha sido tremendo», rememoraba Sierra, apostillando que el sábado hubo problemas intermitentes en la carretera entre Tordueles y Quintanilla, pero ayer no.
Todo lo contrario a lo que ocurría en la carretera de Burgos a Roa, a la altura de Escuderos, localidad de Santa María del Campo. Uno de los concejales, Dositeo Martín, señalaba a última hora de ayer que no era posible abrirla al tráfico porque seguía habiendo «unos 300 metros» cubiertos de agua. «Y de día aún se puede controlar, pero de noche es imposible», comentaba Martín, apuntando que lleva así desde el viernes y que hacía muchos años que este vial se mantenía cerrado al tráfico tanto tiempo por un desbordamiento. En este sentido, y al igual que comentaban el sábado residentes en Salas y otros puntos de la cuenca alta, Martín señaló que la peculiaridad de esta avenida había sido la duración de los picos máximos. «Ahora se nota que baja, porque deja broza en lugar de arrastrarla, pero aún así, en Escuderos todavía lleva más de tres metros», dijo.
Los residentes en estos pueblos más próximos a Palencia saben por experiencia que los desbordamientos en la cuenca alta se reproducen en la baja doce horas después. Y así, en el último pueblo con estación de aforo de la cuenca burgalesa, Peral de Arlanza, seguían ayer con bastante tensión. El teniente de alcalde, Gabriel García, indicaba hacia las seis de la tarde que «está desbordadísimo». Explicó que en la última medición, el nivel seguía siendo de 3,68 metros y el caudal superaba los 270 metros cúbicos por segundo, cuando la referencia de alarma marcada por la CHD es de 3,25 metros y 234 metros cúbicos por segundo de caudal. Sin embargo, al estar bastante alejado de la población, no inundó casas. «Ha anegado la zona de baño, el parque y está desbordado por todas partes, pero a las casas no ha llegado», comentó.
A lo largo del día las precipitaciones fueron intermitentes en todas las localidades consultadas, pero la previsión meteorológica es de lluvias y nieve, por lo que todavía no es posible bajar la guardia.

Etiquetas: lerma, arlanza

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