Villa barroca de nobles y artistas

Ningún palacio, salvo el de los monarcas, podía tener más de dos torres, pero el duque de Lerma logró el privilegio. Como valido de Felipe III, solicitó por carta permiso al monarca para poner dos torres en su palacio y lo levantó con cuatro. «Dos me corresponden por ser duque y otras dos que vos me concedisteis», habló el noble castellano. Así, en la plaza del pueblo se viste con cuatro torres el palacio ducal en pie desde el siglo XVII en lo alto de la villa, que celebra sus fiestas a lo largo de estas semanas.

Continuar leyendo